Dos videos de TikTok sobre Amílcar Olán sumaron más de 50 mil reproducciones en unas horas este lunes. Uno lo llama “el cómplice perfecto” y “el contratista consentido” de Andy López Beltrán; asegura que está “metido hasta el cuello en el huachicol” y que la Fiscalía “lo encubre y protege”. Para buena parte de quienes los vieron, el caso está cerrado: Olán es culpable.
El problema es que, del otro lado, el caso ni siquiera está abierto.
Lo que está documentado y lo que no
Conviene separar. Está documentado lo que el propio Olán dice en los audios que difundió Latinus: que a la refinería de Dos Bocas le “vendió 22 mil millones de pesos”. Está documentado que vivía en Lugano, Suiza, porque una televisora lo exhibió. Se ha reportado, con base en una investigación periodística, una cuenta suya en un banco suizo con 72 millones de euros.
No está probado, en cambio, nada de lo que lo convierte en culpable: ni el huachicol, ni el negocio con el desabasto de medicinas, ni la complicidad. Son señalamientos que ningún juez ha revisado, porque ninguna autoridad los ha llevado ante uno.
El silencio que alimenta el veredicto
El 6 de octubre, el secretario de Hacienda dijo en el Senado que la Unidad de Inteligencia Financiera no investiga a Olán. La Fiscalía General de la República ha informado que no tiene indagatorias abiertas. La presidenta Sheinbaum dice que solo habrá investigación si hay pruebas. Mientras tanto, según el columnista Raymundo Riva Palacio, Olán ya habría salido de Suiza rumbo a Dubái.
Ese es el hueco que llenan los videos. Cuando las instituciones no explican nada, el juicio se hace en redes, y un juicio en redes falla en las dos direcciones: si Olán es culpable, se va sin consecuencias; si no lo es, no tiene dónde limpiar su nombre. Ninguna de las dos le sirve al país.
Lo que se puede hacer sin esperar a nadie
No hace falta una orden de aprehensión para empezar a aclarar. Basta con información que ya es pública por ley:
- Que Pemex publique los contratos de Dos Bocas con las empresas ligadas a Olán, con montos y forma de adjudicación. Si los 22 mil millones son una fanfarronada, los contratos lo dirán.
- Que la Fiscalía diga si está revisando los audios difundidos por Latinus.
- Que Hacienda aclare qué es la cuenta suiza que se atribuye a su propia unidad de inteligencia.
Mientras eso no ocurra, TikTok seguirá dictando sentencia. Y la culpa no será de TikTok.
Contexto: los 22 mil millones de Dos Bocas en los audios de Latinus. Fuentes: Latinus; Raymundo Riva Palacio, columna Estrictamente Personal (El Financiero); Crónica, comparecencia de Hacienda; Expansión Política.










