El auge de las exportaciones de servidores y equipo para centros de datos ha transformado el panorama económico en México. Este fenómeno, impulsado por la demanda de infraestructura tecnológica en Estados Unidos, se ha convertido en el principal motor de la economía nacional, desplazando incluso a la industria automotriz en exportaciones.

El nuevo motor económico: servidores y centros de datos

Durante años, se anticipó que el nearshoring traería fábricas al Bajío, pero la realidad fue distinta. Ciudad Juárez ha emergido como la principal beneficiaria del boom exportador de servidores, según el análisis retomado por Christine Murray en el Financial Times. México se ha convertido en la plataforma de ensamble de la infraestructura física para la inteligencia artificial.

Hoy, los servidores han superado a los automóviles como principal exportación del país. Esta transformación ha sido clave para evitar una recesión económica, como señaló Carlos Serrano, de BBVA México, al Financial Times: sin este aumento de exportaciones, México estaría en recesión.

Un crecimiento económico sostenido por un solo pilar

De acuerdo con el Banco Mundial, la economía mexicana crecerá 1.3% este año. Sin embargo, el consumo se mantiene plano, la inversión está en pausa debido a la incertidumbre por el T-MEC y la reforma judicial, y el gasto público permanece restringido. El auge exportador es el único factor que sostiene el crecimiento.

Esta dependencia de un solo motor exportador plantea riesgos. La salud económica aparente está recargada sobre un sector que, como se ha advertido, es prestado y podría ser temporal.

Empleo y automatización: el lado incómodo del boom

A pesar del crecimiento en exportaciones, el impacto en el empleo es limitado. El empleo manufacturero en Ciudad Juárez alcanzó su máximo en 2023, mientras las exportaciones se duplicaban. La razón principal es la alta automatización de las plantas.

Un directivo de Pegatron explicó al Financial Times que hace veinte años un supervisor vigilaba a 10 o 20 obreros; hoy la proporción es de uno por cada dos y medio. Un tráiler cargado de servidores puede valer lo mismo que 1,000 automóviles, pero emplea a una fracción de la gente.

  • La industria automotriz contaba con 39% de contenido nacional y cientos de miles de empleos de autopartes.
  • El sector de servidores apenas alcanza entre 3 y 7% de contenido nacional por servidor.

Esto convierte al auge exportador en un enclave que se refleja en la balanza comercial, pero no en el mercado laboral.

Obstáculos para escalar en la cadena de valor

México enfrenta límites para avanzar hacia la producción de componentes de mayor valor, como chips y tarjetas. TSMC, el mayor fabricante de semiconductores del mundo, decidió invertir 265 mil millones de dólares en Arizona y no en México. Las razones citadas por funcionarios y representantes taiwaneses no son impuestos o aranceles, sino la falta de ingenieros, agua y electricidad confiable.

Un chip complejo requiere 1,000 pasos y cientos de especialistas. Estas carencias limitan la capacidad de México para incrementar el contenido nacional en la exportación de servidores.

¿Respiro o desarrollo?

El boom exportador ha evitado la recesión, pero no debe confundirse con desarrollo sostenible. Si México no garantiza estado de derecho, capital humano, agua y energía firme en el corredor fronterizo y del Bajío, el ciclo de inversión en inteligencia artificial podría enfriarse, afectando la balanza comercial.

Para profundizar en los retos estructurales del país, consulta Vivienda en México: el reto ante una población que envejece y Lavado de 760,000 millones: el reto oculto en México.

El desafío es no quedarse solo con el respiro que da el auge exportador, sino alcanzar el desarrollo que permita a México subirse al tren de la innovación y el valor agregado.

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