El presidente chileno José Antonio Kast anunció un ambicioso paquete de reformas legislativas para enfrentar el crimen organizado, cumpliendo una de sus principales promesas de campaña. La propuesta busca fortalecer el marco legal y dotar al Estado de nuevas herramientas para combatir la delincuencia y la migración irregular, temas centrales desde su llegada al poder.
Un gobierno de “emergencia” ante el avance del crimen
Desde que Kast asumió la presidencia en marzo, su agenda ha estado marcada por el compromiso de instaurar un gobierno de “emergencia” enfocado en la seguridad. Chile, tradicionalmente considerado uno de los países más seguros de Latinoamérica, ha visto en los últimos años un aumento en asesinatos y secuestros, impulsado por la llegada de grupos criminales extranjeros como el Tren de Aragua.
La tasa de homicidios en Chile alcanzó 5.4 por cada 100,000 habitantes en 2025, el doble que una década atrás. Este contexto ha presionado al gobierno a acelerar reformas y endurecer su postura frente al crimen.
El paquete de reformas: más de 30 proyectos en marcha
En un mensaje televisado, Kast detalló que el paquete incluye más de 30 proyectos, algunos ya en discusión en el Congreso y otros que serán presentados próximamente. El objetivo es transformar la forma en que el país enfrenta al crimen organizado.
- Se propone modificar la Constitución para establecer que el Estado tiene “el deber” de resguardar la seguridad de las personas.
- La pertenencia a una organización criminal será considerada un delito autónomo, con penas agravadas.
- El plazo de flagrancia para delitos se ampliará de 12 a 24 horas, facilitando las detenciones.
- Se endurecerán las penas para quienes recluten menores en organizaciones criminales.
Además, Kast reiteró su intención de ampliar el periodo de retención de migrantes irregulares, actualmente de cinco días, y aumentar la “capacidad de expulsión efectiva” de personas indocumentadas, aunque no entregó detalles adicionales sobre estas medidas.
Desafíos y críticas a la política de mano dura
La política de “mano dura” de Kast ha sido objeto de críticas por la falta de resultados rápidos. En respuesta a la presión, el mandatario solicitó la renuncia de su primera ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, quien dejó el cargo tras solo 69 días en funciones.
El Congreso chileno, por su parte, aprobó en julio casi la totalidad de una megarreforma legislativa orientada a ofrecer beneficios tributarios a grandes empresas, con la intención de cambiar el rumbo económico del país. Aunque este paquete económico es paralelo a la agenda de seguridad, ambos buscan responder a una ciudadanía inquieta por la inseguridad y la situación económica.
Contexto regional y consecuencias
El avance del crimen organizado en Chile refleja una tendencia regional, donde la migración y la llegada de bandas extranjeras han modificado el panorama de seguridad. La respuesta del gobierno chileno, centrada en reformas legislativas y endurecimiento de penas, se suma a los debates sobre el equilibrio entre seguridad y derechos humanos en América Latina.
Para quienes siguen el impacto de la criminalidad y las políticas de seguridad en la región, la experiencia chilena puede ofrecer lecciones relevantes. En otros contextos, como en México, el combate al lavado de dinero y la respuesta a la violencia también han motivado reformas profundas.
La implementación y el alcance real de las reformas propuestas por Kast dependerán del debate legislativo y de la capacidad del gobierno para traducir sus promesas en resultados tangibles en materia de seguridad y control migratorio.







