La crisis venezolana ha sido marcada por una triple tragedia: migración masiva, expropiaciones de empresas y un terremoto devastador. Estos factores han deteriorado las bases institucionales del país y plantean retos complejos para su reconstrucción.

Migración masiva: el éxodo venezolano

La migración ha sido uno de los rasgos más visibles de la crisis. 8.7 millones de venezolanos han abandonado el país debido a la hiperinflación, la escasez y la falta de oportunidades. La historia de Doña Carmen, quien perdió a sus hijos por este fenómeno, refleja el drama de millones.

  • La hija mayor migró en 2016 a Cúcuta, Colombia, y ahora reside en Bucaramanga.
  • El hijo menor cruzó el Darién y llegó a Houston.

Colombia ha recibido a 2.8 millones de venezolanos, mientras que Estados Unidos acoge a cerca de un millón. Antes del sismo, la ONU estimaba que 7.9 millones de personas dentro del país necesitaban ayuda humanitaria.

Expropiaciones y colapso económico

La política de expropiaciones agravó la crisis. La panadería de la familia de Doña Carmen fue “recuperada” por el Estado en nombre de la guerra económica, sin indemnización. Entre 2002 y 2012, Conindustria documentó 1,168 empresas expropiadas.

El impacto económico ha sido severo: el PIB venezolano se contrajo más de 70% entre 2013 y 2021, considerada la mayor caída de una economía en paz en la memoria reciente. Este contexto debilitó aún más las instituciones y la capacidad de respuesta ante emergencias.

El terremoto: desastre sobre desastre

El 24 de junio, dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron la costa central de Venezuela en apenas 39 segundos. El estado de La Guaira perdió más de 1,400 edificios y su aeropuerto internacional cerró.

  • El saldo oficial es de alrededor de 5,000 muertos, 16,700 heridos y unos 1,600 desaparecidos.
  • El PNUD estimó pérdidas de 4,700 a 8,700 millones de dólares, equivalentes al 4 a 8% del PIB.

La aplicación laxa de los códigos sísmicos, vigentes desde 1967, y la corrupción contribuyeron a la magnitud de la tragedia. La ONU solicitó 627 millones de dólares para cerrar la brecha humanitaria, pero la necesidad persiste.

Desafíos para la reconstrucción institucional

La reconstrucción de Venezuela requiere instituciones sólidas, seguridad jurídica y legitimidad democrática. El acceso a financiamiento internacional depende de que el gobierno sea reconocido y pueda volver a la banca multilateral, ya que organismos como el Banco Mundial y el FMI no prestan en contextos de incertidumbre.

Además, existen 12,000 millones de dólares en laudos arbitrales pendientes, lo que representa un obstáculo para la llegada de capital privado. La diáspora venezolana, que suma cerca de nueve millones de personas, constituye un recurso clave para la reconstrucción.

El diálogo político iniciado el 1 de agosto entre el gobierno encargado y un sector opositor enfrenta desafíos, pues figuras como María Corina Machado y Edmundo González no están presentes en la mesa de negociación. Sin elecciones libres, la estabilización y recuperación solo administran la escasez.

Lecciones y contexto internacional

La experiencia venezolana deja lecciones para otros países de la región. La debilidad de los contrapesos institucionales y la arbitrariedad en la aplicación de leyes han sido factores determinantes en el colapso. La propiedad y la seguridad jurídica dependen de la voluntad política, como lo han experimentado empresas como Cemex y Gruma tras su expropiación en Venezuela.

Mientras Doña Carmen sigue esperando en una carpa frente a los escombros de su hogar, la reconstrucción de Venezuela depende de que se cumplan las condiciones para restablecer la confianza, la legalidad y el acceso a recursos internacionales.

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