El auge tecnológico y la relocalización de cadenas productivas han puesto a México en el centro de la conversación global sobre manufactura y tecnología. Sin embargo, J.P. Morgan advierte que el país enfrenta retos estructurales que podrían limitar su capacidad para capitalizar plenamente este momento, especialmente en el contexto del tech boom y el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.
Cuellos de botella y el riesgo de ser solo ensamblador
De acuerdo con Gabriel Lozano, economista en jefe para México en J.P. Morgan, el país avanza en la dirección correcta con el llamado Plan México, pero aún persisten desafíos que van más allá de la infraestructura y la maquinaria. Lozano señala que es fundamental fortalecer la estrategia para potenciar el capital humano y pensar en el largo plazo.
Uno de los principales riesgos identificados es que los cuellos de botella en infraestructura, energía, agua y conectividad pueden dejar a México en el papel de ensamblador dentro de la cadena regional de valor. Mientras tanto, Estados Unidos podría capturar los segmentos de mayor valor agregado, como los centros de datos, semiconductores y desarrollo tecnológico.
Inversión privada e incertidumbre regulatoria
La participación activa del mercado doméstico en el crecimiento económico depende, según Lozano, de la inversión privada. Sin ella, México no puede incorporar un papel más relevante en la economía mundial, pese a sus vínculos productivos con Estados Unidos y Canadá.
La vulnerabilidad en el sector de la construcción y la falta de reglas claras sobre el acuerdo comercial T-MEC siguen afectando el consumo y reduciendo las expectativas de inversión. Lozano enfatiza que la economía requiere institucionalidad: un marco legal sólido y credibilidad en las instituciones para sentar las bases de un crecimiento sostenido.
El T-MEC y la expectativa de renovación
En J.P. Morgan se espera que se firme una renovación del acuerdo comercial T-MEC, aunque se prevé que esto ocurra hasta el próximo año. Lozano explica que el proceso actual se perfila como una renegociación, lo que implica una mayor demora y prolonga la incertidumbre para los inversionistas.
El crecimiento económico registrado el año pasado, de 0.6%, fue impulsado principalmente por la demanda externa. Actualmente, se observan datos sólidos en la manufactura no automotriz vinculados al tech boom, pero la economía doméstica sigue mostrando signos de debilidad.
Infraestructura y capital humano: desafíos clave
Las limitaciones en infraestructura, energía, agua y conectividad están frenando nuevas decisiones de inversión. Lozano insiste en que resolver estos cuellos de botella es esencial para que México pueda aportar más valor en la economía regional y global.
- Fortalecer el capital humano es clave para el largo plazo.
- La inversión privada es necesaria para activar el mercado interno.
- La institucionalidad y reglas claras son fundamentales para atraer inversiones.
Para profundizar en el contexto internacional y su impacto en la economía mexicana, consulta nuestro análisis sobre las políticas monetarias globales.
El futuro del tech boom en México dependerá de la capacidad del país para superar estos retos estructurales y aprovechar las oportunidades que ofrece la relocalización de cadenas productivas.






