El reciente crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en México ha generado optimismo en algunos sectores, pero los datos del mercado laboral muestran una realidad más compleja. Aunque el PIB creció 1.3% entre abril y junio, el empleo formal y la calidad laboral presentan señales de deterioro, lo que plantea dudas sobre la solidez de la recuperación económica.
Contraste entre crecimiento económico y empleo
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo publicada por el Inegi, en junio había 84,000 personas ocupadas menos que un año antes. Este dato contrasta con la percepción positiva derivada de la encuesta de Reuters entre 11 analistas, que estimó el avance del PIB tras una contracción de 0.6% en el primer trimestre, el mejor resultado desde 2022.
El impulso al PIB provino principalmente de los sectores de manufactura, minería y construcción. Sin embargo, el mercado laboral no acompañó este repunte. Entre junio de 2025 y junio de 2026, la población ocupada pasó de 60.2 a 60.1 millones, mientras que la población económicamente activa apenas creció en 48,000 personas. La desocupación aumentó a 1.8 millones, es decir, 132,000 más que en 2025, y la tasa de desocupación subió de 2.7 a 2.9%.
Calidad del empleo e informalidad al alza
La calidad del empleo tampoco mostró mejoras. La informalidad laboral, que incluye a quienes trabajan sin acceso a seguridad social, se incrementó de 54.8 a 55.0%, lo que representa 33.1 millones de personas sin IMSS, ISSSTE ni prestaciones. Además, la tasa de condiciones críticas de ocupación subió de 36.7 a 38.5%, reflejando un aumento en quienes laboran pocas horas por necesidad o perciben ingresos por debajo del mínimo.
Por otro lado, la subocupación fue la única variable que descendió, pasando de 7.4 a 6.6%. A pesar de este ligero respiro, el panorama general del empleo sigue siendo desafiante.
Diferencias sectoriales y exportaciones récord
El rebote industrial no fue homogéneo. Mientras que la construcción sumó 139,000 personas y los servicios diversos ganaron 296,000, el gobierno añadió 126,000 plazas y el transporte 81,000. En contraste, los servicios profesionales y financieros perdieron 308,000 empleos, los sociales 263,000, el comercio 76,000 y la manufactura, que fue motor del PIB, terminó con 19,000 empleos menos.
En el ámbito externo, el Inegi reportó un récord en exportaciones durante el primer semestre, alcanzando 389,723 millones de dólares, un 24.6% más que en 2025, y un superávit comercial de 9,857 millones, casi siete veces el de hace un año. El principal motor fue la manufactura no automotriz, impulsada 37.6% por la demanda estadounidense de tecnología. Sin embargo, este sector también registró una pérdida de 19,000 empleos.
Para un análisis más profundo sobre el superávit comercial, consulta México alcanza superávit récord en su balanza comercial 2026.
Inflación y contexto político
La inflación en la primera quincena de julio bajó a 3.10% anual, el nivel más bajo desde 2020, con la inflación subyacente en 3.95%, dentro del rango objetivo de Banxico. Esta reducción en los precios otorga margen para posibles bajas en tasas de interés y oxígeno político al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, la estabilidad de precios no se ha traducido en una mejora suficiente del empleo.
El entorno internacional también introduce incertidumbre. La revisión del T-MEC ha hecho que la ventaja arancelaria de México sea provisional, lo que afecta la toma de decisiones de inversión a largo plazo. Para conocer más sobre los retos del T-MEC, visita La nueva factura del T-MEC: ventajas y riesgos para México.
¿Recuperación o rebote insuficiente?
El gobierno ha destacado el 1.3% de aumento del PIB, la menor inflación y el récord exportador como señales de recuperación. Sin embargo, los mismos datos muestran una caída en la ocupación y un avance de la informalidad en el mismo periodo. La pregunta central es si puede considerarse un rebote productivo cuando el sector manufacturero, clave para el PIB y las exportaciones, termina con menos trabajadores que hace un año.
Celebrar los resultados positivos es válido, pero presentarlos como una nueva etapa de crecimiento resulta cuestionable mientras persistan la pérdida de empleos y el avance de la informalidad. México ha mostrado capacidad de resistencia ante la contracción, pero aún enfrenta el reto de crecer con empleo suficiente y de calidad.






