La doble exclusión juvenil en Centroamérica y República Dominicana sigue vigente

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revela que, entre 2014 y 2023, la situación de los jóvenes que ni estudian ni trabajan en la región no ha mejorado de manera uniforme. En países como Honduras y Guatemala, las tasas siguen por encima del 32%, mientras que en El Salvador y República Dominicana han mostrado avances.

Datos clave de la CEPAL sobre los ‘Ninis’

  • En 2023, Honduras y Guatemala registraban las tasas más altas, por encima del 32% entre la población de 15 a 29 años.
  • El Salvador y República Dominicana lograron reducir esas cifras a 22,7% y 15,9%, respectivamente.
  • En Costa Rica y Panamá, la situación también mejoró, aunque de forma más moderada, según la CEPAL.
  • La proporción de jóvenes que combinan estudio y trabajo remunerado sigue siendo baja, con variaciones entre países.

Brechas de género y desigualdad en la región

El informe destaca que las mujeres jóvenes siguen siendo las más afectadas por la doble exclusión. En 2023, cerca del 33% de las mujeres de 25 a 29 años en la región no estudiaba ni trabajaba, frente a poco más del 11% de los hombres del mismo rango de edad. Esta diferencia se relaciona con la división sexual del trabajo, que concentra en las mujeres tareas de cuidado y actividades domésticas no remuneradas.

Impacto del ingreso y el territorio en la exclusión juvenil

El análisis también señala que los niveles de ingreso influyen en la situación. Entre quienes pertenecen al quintil más pobre, el 47% de las mujeres y el 24% de los hombres están fuera del sistema educativo y laboral. En contraste, en el quintil más rico, esas cifras bajan a 10% y 6% respectivamente.

Por otro lado, las mujeres rurales enfrentan tasas de exclusión mucho más altas, con un 44.7% en 2023, en comparación con las mujeres urbanas (25.8%) y los hombres urbanos (13.2%).

Brechas étnicas y precariedad laboral

Las desigualdades étnico-raciales también marcan la realidad juvenil. En Guatemala y Panamá, los jóvenes indígenas presentan tasas de exclusión superiores a las de sus pares no indígenas. En República Dominicana, los jóvenes afrodescendientes enfrentan condiciones similares.

En el mercado laboral, la informalidad predomina en sectores como agricultura y construcción, donde supera el 80% para quienes estudian y trabajan. Aunque en comercio y servicios la tasa es menor, sigue siendo un problema para la protección social y la estabilidad de los jóvenes.

Recomendaciones para cambiar el panorama

La CEPAL llama a fortalecer políticas que integren educación, empleo y protección social, con especial atención a los grupos más vulnerables. Entre las propuestas están impulsar la permanencia escolar mediante becas y transferencias monetarias, además de flexibilizar la oferta formativa para responder a las necesidades territoriales y sectoriales.

¿Será suficiente? La realidad muestra que sin cambios estructurales profundos, la doble exclusión seguirá siendo una realidad que afecta a millones de jóvenes en la región, y en particular, en países como Honduras y Guatemala, donde las tasas siguen siendo alarmantes.

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