El hundimiento del buque ruso en aguas internacionales
La ministra de Defensa, Margarita Robles, informó que el carguero ruso Ursa Mayor se hundió en aguas internacionales del mar de Alborán, a 60 millas de Cartagena, y que, hasta ahora, ninguna autoridad ha atribuido el incidente a un sabotaje o ataque deliberado.
Detalles del incidente y gestión de la emergencia
El 23 de diciembre de 2024, el Ursa Mayor emitió una señal de socorro mientras navegaba en aguas internacionales. El capitán reportó explosiones en la sala de máquinas y un hundimiento progresivo, con agua entrando por la popa. La alerta fue recibida por el Centro de Coordinación y Salvamento de Cartagena, que activó un operativo internacional de rescate.
Participaron en las tareas de rescate el buque Clara Campoamor, la embarcación rápida Draco y un helicóptero. La Armada española envió también el patrullero Serviola, que se encontraba a 50 millas, para apoyar en el operativo.
La carga y las circunstancias del hundimiento
El carguero, que zarpó de San Petersburgo el 11 de diciembre de 2024 con destino en Vladivostok, llevaba una carga declarada de contenedores vacíos, repuestos, dos grandes grúas y componentes para la construcción de un rompehielos nuclear ruso. La tripulación, tras la emergencia, logró abandonar el barco en balsas salvavidas, y 14 tripulantes fueron rescatados con vida y trasladados a Cartagena. Sin embargo, otros dos permanecen desaparecidos.
¿Fue un sabotaje o un accidente?
Hasta la fecha, las autoridades no han atribuido el hundimiento a un acto deliberado. La Armada española afirmó que, a la profundidad en la que quedó el pecio, aproximadamente 2,500 metros, es imposible realizar rescates o investigaciones adicionales. La ministra Robles dejó claro que, según el informe que acaba de recibir, no hay evidencia de sabotaje o ataque.
El papel de los otros buques y la legalidad internacional
El buque Ivan Green, de la Marina rusa, llegó a la zona y solicitó asumir el control del rescate, invocando la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La participación de la Armada española, a través del Serviola, se inscribió en las tareas de salvamento y monitoreo, sin que se atribuya responsabilidad alguna a España en el incidente.
¿Qué sigue?
El hundimiento del Ursa Mayor sigue siendo un misterio en términos de causa, pero con la certeza de que ocurrió en aguas internacionales y sin indicios claros de sabotaje. La situación plantea dudas sobre la seguridad en rutas marítimas internacionales y la protección de cargas sensibles, especialmente cuando se trata de material nuclear o de alta tecnología.
Por ahora, las autoridades españolas continúan con las tareas de monitoreo y evaluación, sin descartar que en el futuro puedan surgir nuevas investigaciones o revelaciones sobre lo ocurrido.






