El viaje del presidente Gustavo Petro a Manta, Ecuador, entre el 24 y el 26 de mayo de 2025, revela un operativo de seguridad sin precedentes en la región. Una investigación exclusiva detalla cómo su visita estuvo marcada por el hermetismo y la protección extrema en medio de la búsqueda del líder narco ‘Fito’ y la pugna entre bandas criminales.
Contexto del viaje y operaciones de seguridad en Manta
El avión presidencial FAC 001 aterrizó discretamente en el aeropuerto Eloy Alfaro de Manta en la tarde del 24 de mayo, tras una breve visita a la ceremonia de posesión del presidente ecuatoriano Daniel Noboa. Sin embargo, su principal objetivo no fue el acto oficial, sino una visita reservada a una residencia en Santa Marianita, donde permaneció durante 72 horas sin actividades públicas conocidas.
El desplazamiento fue cuidadosamente planificado, con una ruta que evitó desvíos y mantuvo un perfil bajo. Fuentes de inteligencia ecuatorianas confirmaron que unidades especiales de las Fuerzas Armadas monitorearon en todo momento el movimiento, mientras agentes colombianos se encargaron de la seguridad interna, estableciendo un esquema de protección doble en la residencia.
Operativo de protección y sospechas diplomáticas
Durante la estadía, se implementaron controles estrictos, revisando cada vehículo y persona que ingresaba al complejo. Se reportaron ingresos frecuentes de un Jeep Jetour 2025, utilizado para transportar alimentos, y reuniones privadas con presencia de mujeres no oficiales. Todo el operativo estuvo marcado por un secretismo inusual, en un contexto de tensiones diplomáticas tras las insinuaciones del presidente Daniel Noboa sobre posibles encuentros con enviados de ‘Fito’ y del correísmo.
El viaje generó controversia, ya que se sospechaba que Petro habría sostenido diálogos con emisarios del líder narco, quien seguía prófugo desde enero de 2024. La investigación revela que en los días posteriores, funcionarios colombianos y ‘Fito’ intercambiaron mensajes y llamadas, en un intento por negociar su entrega y extradición a Estados Unidos, ante el temor por su vida y las amenazas de bandas rivales.
El trasfondo narco y las negociaciones fallidas
El contexto de la visita se enmarca en la pugna territorial entre ‘Los Choneros’ y ‘Los Lobos’, con episodios de violencia y encuentros clandestinos en Manta. ‘Fito’, quien escapó de la cárcel regional Guayas en enero de 2024, buscaba negociar condiciones para su entrega, incluyendo protección familiar y una identidad en un país tercero.
Contactos con funcionarios de la Cancillería colombiana y comunicaciones entre ‘Fito’ y diplomáticos revelan una compleja red de negociaciones. Aunque Petro negó tener relación con estas gestiones, la investigación confirma que hubo esfuerzos para facilitar la entrega del líder narco, en un contexto de alta tensión y violencia en la región.
El desenlace y las implicaciones del operativo
Mientras Petro permanecía en Manta, ‘Fito’ fue capturado el 25 de junio en Montecristi y posteriormente extraditado a Estados Unidos. La búsqueda incluyó negociaciones que no prosperaron, con ‘Fito’ intentando asegurar protección para su familia en un país tercero, sin éxito.
La presencia del mandatario en Manta y las operaciones de seguridad evidencian la complejidad de enfrentarse a las redes criminales en la región. La situación de inseguridad llevó a que familiares de líderes narcos buscaran refugio en Colombia, en un escenario donde la violencia y las recompensas millonarias siguen marcando el panorama del crimen organizado en Ecuador.
Este caso revela cómo la lucha contra el narcotráfico trasciende fronteras y requiere de una coordinación internacional efectiva, además de poner en evidencia las tensiones diplomáticas que pueden surgir en medio de operaciones encubiertas de alto nivel.







