El reciente retiro de GAD3 del mercado de mediciones en Colombia por las nuevas disposiciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha puesto en jaque la estabilidad del sector de encuestas en el país. La situación genera preocupación sobre la viabilidad de continuar realizando mediciones confiables en un contexto de restricciones cada vez mayores.
Contexto y antecedentes de la crisis en las encuestas colombianas
La decisión de GAD3, una de las principales encuestadoras en Colombia, de abandonar el mercado se dio tras la implementación de nuevas directrices por parte de la Comisión Técnica del CNE. Estas normas, según diversos actores del sector, dificultan la realización de encuestas con garantías, afectando la credibilidad y la operatividad de las firmas dedicadas a la medición de opinión pública.
El CEO de Atlas Intel, Andrei Román, explicó que las exigencias técnicas planteadas por la organismo electoral se alejan de la realidad del trabajo en campo. Román afirmó que, bajo las actuales orientaciones, los resultados de los sondeos nunca podrían ser publicados, ya que no sería posible demostrar las garantías requeridas por el CNE. “Los puntos que la comisión técnica ha formulado no serían adecuadamente incorporados ni serían posibles en ninguna metodología de una encuestadora”, afirmó en diálogo con La FM.
Reacciones y obstáculos en el sector de encuestas en Colombia
Distintas firmas del sector, como el Centro Nacional de Consultoría, han manifestado que las nuevas normas limitan la diversidad de metodologías y restringen la cobertura geográfica de las mediciones. El presidente de esta organización, Pablo Lemoine, señaló que la interpretación restrictiva de la ley ha generado esfuerzos adicionales para cumplir con la normativa, afectando especialmente las encuestas telefónicas y presenciales.
“La encuesta presencial funciona muy bien, pero no permite tanta dispersión, y con la telefónica llegábamos a 200 municipios. El Consejo Electoral ha estado en contra de esa metodología”, explicó Lemoine. A pesar de estos obstáculos, la firma continúa operando, aunque con reservas y en busca de un pronunciamiento oficial del CNE.
¿Qué puede pasar en el futuro cercano?
Una de las principales incógnitas es la postura de la Corte Constitucional, que ya admitió una demanda contra la normativa del CNE. La decisión del alto tribunal será determinante para definir si las mediciones electorales podrán seguir realizándose con las garantías necesarias o si, por el contrario, el sector se verá obligado a detener sus actividades.
Por ahora, las encuestadoras en Colombia enfrentan un escenario de incertidumbre, con algunas considerando incluso retirarse del mercado en futuras elecciones regionales. La situación refleja un impacto directo en la transparencia y la confianza en los procesos democráticos, además de poner en jaque la credibilidad de las mediciones en un momento clave para el país.
En este contexto, la discusión sobre la regulación y la trazabilidad de las encuestas se vuelve más relevante que nunca, no solo en Colombia, sino también en países de la región donde la confianza en los datos de opinión pública es fundamental para la toma de decisiones políticas.







