La causa contra Federico Balbuena por abuso sexual, lesiones agravadas y violencia de género continúa avanzando en Pilar, mientras su víctima, Camila, revela las amenazas violentas que el imputado enviaba a sus empleados. Estas acciones generan preocupación sobre el uso del poder y la intimidación en contextos laborales y personales.
Contexto y avances en la investigación contra Federico Balbuena
Mientras la fiscal Marcela Semería, titular de la UFI N° 14 Descentralizada de Pilar, avanza en la causa por abuso sexual con acceso carnal y lesiones agravadas en contexto de violencia de género contra Federico Balbuena (34), la víctima compartió en las últimas horas una muestra de las amenazas que el imputado enviaba a sus empleados antes de ser detenido. La fiscalía trabaja en recopilar pruebas que puedan sustentar la prisión preventiva del acusado.
Las amenazas y el contexto laboral de Balbuena
Camila, de 25 años, expareja de Balbuena, publicó en sus redes sociales mensajes intimidatorios que el hombre enviaba a sus empleados en un grupo llamado “Titanes-Car Center”. En uno de ellos, Balbuena advirtió: “Donde vivas, te voy a encontrar. Y me encanta dar lecciones de respeto”. Además, en otro mensaje, afirmó tener “poder político” y amenazó con consecuencias graves a quienes llegaran tarde o pidieran licencias por enfermedad.
Detalles de las amenazas y su impacto
Balbuena también dejó en claro su intención de ejercer control absoluto sobre su personal, asegurando que “nadie toca ningún cliente” y que “si se creen vivos, que se hagan los vivos conmigo”. La publicación evidencia un patrón de violencia y manipulación, que Camila denuncia como parte de su calvario personal y laboral.
Implicaciones y próximas acciones en la causa
Fuentes del caso confirmaron que el mensaje fue enviado por un exempleado de la concesionaria de autos de Balbuena, y que la víctima recibió esta prueba el pasado martes, cuando acudió a la fiscalía para ampliar su declaración y aportar nuevas evidencias. La fiscal Semería continúa reuniendo pruebas para solicitar la prisión preventiva del imputado, que permanece detenido en Luján.
Por otro lado, Balbuena suma una nueva denuncia en su contra, esta vez por abuso sexual y amenazas, presentada por Nadine Gervas, quien fue empleada en su concesionaria. Ella compartió en redes sociales chats y audios en los que el hombre la insultaba, amenazaba y la manipulaba, incluso en situaciones de abuso y embarazo no reconocido.
Este caso refleja un patrón de violencia y abuso de poder, que trasciende lo personal y afecta también su entorno laboral. La justicia continúa investigando, pero la evidencia acumulada deja en evidencia la gravedad de las conductas del acusado y la necesidad de proteger a las víctimas.
La historia de Camila y Nadine Gervas pone en evidencia la importancia de denunciar y actuar frente a la violencia de género y laboral, para evitar que estas conductas queden impunes y que las víctimas sigan viviendo en un estado de temor y vulnerabilidad.







