La educación militarizada en México ha sido puesta en el centro del debate tras el feminicidio de Dafne Zapata Quintos, una niña de 13 años que falleció durante un campamento de la Academia “militarizada” Marina Doenitz en Tamaulipas. Este caso ha revelado los riesgos y la falta de regulación en instituciones educativas bajo esta modalidad, generando una respuesta inmediata de las autoridades.
Orígenes y expansión de la educación militarizada
La primera academia militarizada privada en México fue fundada en diciembre de 1941 por recomendación del general de brigada José Félix Bañuelos Bañuelos, participante de la Revolución Mexicana. A lo largo de 85 años, este modelo educativo se ha extendido, pero recientemente ha sido señalado por patrones de abuso y falta de supervisión.
El caso de Dafne Zapata visibilizó cómo algunas de estas escuelas operan sin regulación suficiente, permitiendo la participación de personas sin formación docente y generando condiciones de impunidad.
Reacción oficial: cierre de escuelas militarizadas
Tras la muerte de Dafne Zapata, la Secretaría de Educación Pública (SEP) aclaró que en México no existe autorización para impartir servicios educativos bajo las denominaciones “militarizada”, “militar”, “castrense” o similares en el nivel básico.
La SEP inició una investigación sobre el estatus de Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) de estos colegios. Cuatro días después de su primer anuncio, la SEP informó que las escuelas militarizadas son irregulares y anunció la cancelación de registros, así como el cierre definitivo de estos planteles.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, instruyó que el 31 de agosto de 2026 ninguna institución podrá prestar servicios educativos bajo denominaciones de carácter militar. Además, se ordenó a las autoridades educativas estatales y de la Ciudad de México garantizar el cumplimiento de esta disposición para el ciclo escolar 2026-2027.
Debate sobre la supervisión y la seguridad en escuelas privadas
La presidenta de Mexicanos Primero, Patricia Vázquez del Mercado, señaló que la problemática de las escuelas militarizadas es solo la punta del iceberg respecto a la supervisión de las escuelas privadas en México. Destacó que el cierre inmediato de estas instituciones no resuelve de fondo el problema y que se requiere un proceso jurídico específico, así como garantizar el derecho a la educación de los estudiantes inscritos.
Por su parte, Paulina Amozurrutia, directora de Educación con Rumbo, consideró que la prohibición de la educación militarizada no aborda la raíz del problema. Propuso un seguimiento más puntual a las metodologías educativas, revisando programas y contenidos pedagógicos en lugar de una prohibición total.
Hacia una nueva visión educativa
El caso de Dafne Zapata ha sido utilizado por la SEP para subrayar la necesidad de una transformación educativa en México. Según Mario Delgado Carrillo, la Nueva Escuela Mexicana promueve una educación humanista, el diálogo y la cultura de paz, priorizando el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
La SEP solicitó a las secretarías estatales revisar autorizaciones, permisos y RVOE otorgados, y en caso de detectar planteles que operen bajo denominaciones militarizadas, proceder a su suspensión y clausura definitiva.
Reflexión final
El cierre de escuelas militarizadas tras el caso de Dafne Zapata abre una discusión sobre la responsabilidad del Estado en la supervisión de instituciones educativas privadas y la protección de la integridad de los estudiantes. El reto ahora es garantizar una transición que respete el derecho a la educación y fortalezca los mecanismos de vigilancia y calidad en el sistema educativo mexicano.
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