El Parlamento japonés aprobó una reforma en la ley de sucesión imperial que mantiene el veto a que una mujer pueda convertirse en emperatriz, a pesar del apoyo que esta idea recibe en las encuestas. La decisión refleja una postura conservadora que busca preservar la línea masculina en la Casa Imperial de Japón.
Contexto histórico y legislativo
Desde 1889, una ley de la Casa Imperial estipula que solo los hombres pueden acceder al trono, condición que se mantuvo tras la Segunda Guerra Mundial con la incorporación en 1947 en la Ley de la Casa Imperial. Esto excluye a mujeres como la princesa Aiko, hija de Naruhito, de 24 años, de la posibilidad de convertirse en emperatriz.
La reforma aprobada en 2026
El pasado viernes, el Parlamento japonés aprobó una reforma que autoriza la reincorporación a la familia imperial de parientes masculinos lejanos, mayores de 15 años y solteros, provenientes de 11 familias que salieron del registro tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. La medida busca evitar la extinción de la línea de sucesión si el príncipe Hisahito, de 19 años, sobrino del actual emperador Naruhito, no tiene hijos varones.
Además, la reforma elimina la pérdida del estatus real de las mujeres tras casarse con un plebeyo, aunque sus hijos no podrán acceder al trono por ahora. La ley fue aprobada con amplio respaldo en la Cámara Alta, pero generó controversia interna en el Partido Liberal Democrático, liderado por la conservadora Sanae Takaichi.
Reacciones y opinión pública
Figuras conservadoras consideran que la línea de sucesión debe mantenerse exclusivamente masculina. Por ejemplo, Asahiro Kuni, miembro de una de las ramas imperiales, expresó que los jóvenes deben rechazar la idea de unirse a la realeza si comprenden las dificultades que implica esa vida.
Por otro lado, las encuestas muestran un respaldo mayoritario a la idea de que una mujer pueda ser emperatriz. Un sondeo del Asahi Shimbun reveló que el 72% de los encuestados apoyaba que las mujeres puedan ascender al trono, mientras que el 70% estaba a favor de una sucesión matrilineal.
El futuro de la Casa Imperial
Actualmente, la familia imperial cuenta con 16 miembros, incluyendo a cinco hombres. La continuidad de la línea de sucesión depende del príncipe Hisahito, cuyo futuro es clave para mantener la tradición. La reforma busca equilibrar la tradición con las demandas de la opinión pública, que en su mayoría apoya una mayor participación femenina en la realeza.
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