El futuro del fracking en México queda condicionado a dos cuencas: Burgos y Sabinas-Burro-Picachos. El gobierno federal, a través de su comité para el análisis del gas no convencional, determinó que los estudios para el desarrollo de recursos shale solo continuarán en estas regiones, y únicamente si se garantiza la disponibilidad de agua salada para su explotación.

Decisión oficial: exclusión de Tampico-Misantla

La cuenca de Tampico-Misantla fue descartada por ser inviable desde el punto de vista ambiental y social. El comité científico recomendó prohibir cualquier actividad de aprovechamiento de yacimientos no convencionales de gas natural en esa zona, citando criterios de protección social, biodiversidad y densidad demográfica.

Esta decisión implica dejar fuera el 60% del potencial total de recursos shale del país, aunque solo representa el 15% del gas natural. El potencial de gas natural en yacimientos no convencionales se estima en 141.5 billones de pies cúbicos, de los cuales 53.8 billones (38%) están en Burgos y 67 billones (47.3%) en Sabinas-Burro-Picachos. Los 20.7 billones (14.6%) restantes corresponden a Tampico-Misantla.

Condiciones estrictas para el fracking

El fracturamiento hidráulico requiere entre 50,000 y 70,000 metros cúbicos de agua por pozo. El director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, José Antonio Hernández Espriú, recomendó prohibir el uso de agua dulce destinada al consumo humano, agricultura o ganadería. En su lugar, propuso emplear exclusivamente agua salada de formaciones profundas, lo que implica perforar pozos hidrogeológicos para comprobar su existencia.

El comité estableció requisitos adicionales:

  • Demostrar científicamente que las formaciones de agua salada estén aisladas de los acuíferos de la población.
  • Reciclar al menos el 75% del agua utilizada.
  • Monitorear permanentemente la calidad del agua superficial y subterránea antes, durante y después de cualquier proyecto.

Consulta pública y monitoreo independiente

Cualquier proyecto deberá someterse a consultas públicas, libres e informadas con las comunidades afectadas. Además, se propuso crear un sistema permanente de monitoreo científico independiente para vigilar la integridad de los acuíferos, impactos ambientales y actividad sísmica.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el siguiente paso será realizar pozos de investigación para confirmar la existencia de agua salada en las cuencas seleccionadas. Estas perforaciones no buscan extraer gas, sino verificar la disponibilidad y características del agua profunda. Sheinbaum fue clara: “Si no hay agua salada, se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”.

Transparencia y política energética

El gobierno federal adoptará las recomendaciones del comité como guía para definir la política energética en materia de gas no convencional. Sheinbaum aseguró que no se iniciará ningún proceso de explotación sin atender las conclusiones de los expertos. Además, se habilitará una plataforma digital para publicar todos los estudios y avances, y se mantendrán reuniones periódicas con los 54 especialistas involucrados.

El Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex señala que la exclusión de Tampico-Misantla implica dejar fuera 34,800 millones de barriles de petróleo crudo como recursos prospectivos, equivalentes al 97% del petróleo shale del país. Sin embargo, la prioridad del gobierno es avanzar en la explotación del gas shale y reducir la dependencia de importaciones desde Estados Unidos, que representan el 75% del consumo nacional de gas.

Para más contexto sobre la política energética regional, puedes consultar el análisis sobre el sector petrolero en Colombia.

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