El crecimiento económico de Estados Unidos y México en el segundo trimestre mostró resultados similares en cifras, pero con motores radicalmente distintos. Mientras la economía estadounidense avanzó gracias a la inversión en inteligencia artificial, el repunte mexicano fue resultado de un impulso temporal vinculado a la Copa Mundial. Esta diferencia revela cómo cada país enfrenta el reto de sostener su desarrollo.
Estados Unidos: productividad y cambio estructural
En el segundo trimestre, Estados Unidos reportó un crecimiento de 1.5%, impulsado principalmente por inversiones en infraestructura tecnológica y centros de datos relacionados con inteligencia artificial. De acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, poco más del 83% de este crecimiento se explica por la apuesta en inteligencia artificial.
La inversión en este sector ha elevado la productividad laboral, aunque también ha provocado la sustitución de algunos empleos, especialmente en áreas menos calificadas. Siller señala que la economía estadounidense no crece de manera homogénea: los sectores vinculados a la IA avanzan, mientras otras industrias muestran menor dinamismo, lo que se traduce en una generación de empleo mensual limitada.
Este proceso, según la especialista, representa un cambio estructural para Estados Unidos. El impulso de los centros de datos y la infraestructura tecnológica ha sido el motor económico desde el año pasado y continúa en 2026. Se espera que la demanda por estos desarrollos y el gasto en infraestructura mantengan su ritmo durante este año y el próximo, antes de comenzar a desacelerarse.
México: crecimiento coyuntural por el Mundial
En contraste, el crecimiento de México durante el mismo periodo también fue de 1.5%, pero su origen es muy diferente. El principal motor fue el efecto temporal de la Copa Mundial, que impulsó actividades como el turismo, el comercio minorista y diversos servicios.
El mayor flujo de visitantes por el evento permitió que el PIB mexicano superara la contracción de 0.6% registrada en el primer trimestre. Sin embargo, este impulso es coyuntural y difícilmente se repetirá en la segunda mitad del año, cuando la economía podría volver a reflejar incertidumbre relacionada con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y una menor inversión.
El efecto económico del Mundial comenzó antes del torneo, con inversiones en infraestructura en las tres sedes, compras de bienes duraderos y mejoras en los hogares. Posteriormente, el gasto de turistas y aficionados durante los partidos reforzó este repunte, pero el impulso empezó a diluirse desde julio, cuando concluyeron las inversiones públicas y disminuyó la afluencia de visitantes. El mayor impacto sobre el turismo se concentró alrededor del partido inaugural.
Desafíos para México ante el boom tecnológico de EU
Para que México pueda beneficiarse del auge tecnológico estadounidense, la especialista considera necesario invertir en infraestructura hídrica y aumentar la disponibilidad de energía eléctrica. Sin estos elementos, el país difícilmente podrá integrarse plenamente a la ola de productividad impulsada por la inteligencia artificial en Estados Unidos.
La diferencia en los motores de crecimiento entre ambos países plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación mexicana y su capacidad para aprovechar oportunidades tecnológicas. Mientras Estados Unidos siembra productividad con inversiones de largo plazo, México enfrenta el reto de transformar impulsos coyunturales en desarrollo sostenible.
Contexto regional y enlaces relacionados
El desempeño económico de ambos países tiene repercusiones directas en la región. La revisión del T-MEC y la evolución de la inversión tecnológica son temas clave para el futuro inmediato. Para profundizar en el contexto económico de México y su relación con Estados Unidos, consulta México reduce su participación como proveedor de acero a EE.UU. y Bolsas mexicanas suben tras PIB y reportes corporativos positivos.






