El futuro de Gianni Infantino al frente de la FIFA se encuentra en un momento crítico. Su permanencia como presidente podría depender menos de las potencias futbolísticas tradicionales y más del respaldo de las numerosas naciones pequeñas y emergentes que integran el organismo rector mundial. Esta dinámica pone en el centro del debate el peso político de países que, aunque con menor desarrollo futbolístico, cuentan con el mismo valor de voto que las grandes potencias.

La crisis de liderazgo de Infantino

Infantino enfrenta la mayor crisis de su década al frente de la FIFA. Tras la fallida propuesta de introducir capital privado en el Mundial, las confederaciones UEFA y CONCACAF expresaron su falta de confianza en su liderazgo. La situación escaló cuando Gales se convirtió en la primera federación en retirar formalmente su apoyo, mientras que la UEFA notificó por escrito que consideraba acciones legales contra el presidente suizo de 56 años.

El Congreso de la FIFA del próximo año, previsto para abril, será el escenario donde Infantino buscará un cuarto mandato. Sin embargo, la presión sobre su gestión podría intensificarse antes de esa fecha, ya que sus opositores tienen la posibilidad de impulsar su destitución mediante un Congreso Extraordinario (CE) si el 20% de los 211 miembros lo solicitan por escrito.

El papel de las naciones pequeñas y emergentes

En la FIFA, cada una de las 211 naciones tiene el mismo peso en la votación, sin importar su riqueza o desarrollo futbolístico. Para Infantino, la mejor oportunidad de conservar el poder podría residir en países como Bután y Vanuatu, que nunca han competido en un Mundial y dependen en gran medida de la FIFA para financiar sus programas y participar en eventos internacionales.

Durante el ciclo del Mundial 2023-2026, los miembros de la FIFA han podido solicitar hasta 3 millones de dólares para proyectos de desarrollo, un millón más que en el ciclo anterior. Este tipo de apoyo financiero es vital para federaciones de Asia, África, el Caribe y el Pacífico, donde las subvenciones han permitido la construcción de campos de entrenamiento, gimnasios y programas de fútbol que, de otro modo, serían difíciles de financiar.

La dificultad de formar una coalición opositora

El modelo de financiamiento de la FIFA ha reforzado un sistema en el que el poder financiero se traduce en influencia política. Para los críticos, esto dificulta la formación de una coalición capaz de destituir a un presidente en funciones. Aunque la UEFA, con sus 55 miembros, podría convocar un Congreso Extraordinario con un voto unánime, lograr que la mayoría de los miembros apoyen la destitución de Infantino no es una tarea sencilla.

La posibilidad de destitución se convierte así en un juego de números que trasciende a la élite europea. Los países emergentes, beneficiados por las inyecciones de fondos de la FIFA, podrían inclinar la balanza en favor de Infantino, manteniendo el statu quo en la dirección del organismo.

Perspectivas y escenarios futuros

La tensión entre las potencias tradicionales y las naciones pequeñas marca el presente y futuro de la FIFA. La dependencia de muchos países de los recursos del organismo complica cualquier intento de cambio en la presidencia. Mientras tanto, el debate sobre el uso del poder financiero como herramienta política continúa vigente.

Para más contexto sobre el impacto de decisiones internacionales en el deporte y la política global, consulta artículos como Elecciones legislativas de Estados Unidos: fecha, claves y escenarios o México reafirma su dominio en clavados en Santo Domingo 2026.

Únete al canal de WhatsApp de CRITIKA

Únete al canal de WhatsApp de CRITIKA: noticias sin censura, análisis y caricatura política en tiempo real
Súmate al canal de WhatsApp y recibe alertas editoriales y Flash Informativo al instante.