Laboratorios metalúrgicos analizan los carriles fracturados en Adamuz
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) anunció la adjudicación provisional de los contratos con laboratorios metalúrgicos para el análisis de los carriles fracturados en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Este proceso forma parte de la investigación que busca esclarecer las causas del siniestro ocurrido el domingo 18 de enero, donde fallecieron 46 personas y más de 120 resultaron heridas.
Detalles del proceso y condiciones de la contratación
Según la información oficial, la CIAF informó a la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de la Guardia Civil que el proceso de selección y contratación de los laboratorios “se halla en su última fase” tras la reunión de la Junta de Contratación el 20 de mayo. La contratación se tramitó como un contrato de servicios, mediante procedimiento negociado sin publicidad, y con carácter de urgencia, en línea con lo establecido en el artículo 168 b) 1º de la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público.
Es importante destacar que la adjudicación definitiva y la ejecución del contrato están sujetas a la autorización y permisos de la autoridad judicial, ya que las muestras a analizar fueron encomendadas por el juzgado encargado de la investigación. Esto implica que la entrega de las muestras, la extracción de probetas y los ensayos dependerán de la aprobación judicial para garantizar la legalidad y la confidencialidad del proceso.
Empresas seleccionadas y criterios de elección
De las tres empresas invitadas a participar, dos fueron las que finalmente continuaron en el proceso: Aimen, con sede en O Porriño, Galicia, y Cenim, adscrita al CSIC y con sede en Madrid. Ambas cuentan con la acreditación, experiencia y solvencia técnica necesarias para realizar los análisis, además de no tener conflictos de interés con las partes involucradas en el accidente.
¿Qué implica el análisis y cómo se realiza?
El objetivo principal es contar con dos laboratorios independientes que puedan realizar los ensayos en paralelo, reforzando así la fiabilidad de los resultados. La investigación contempla dos fases: las pruebas no destructivas, que incluyen inspección visual, fotografías y escaneo, y la extracción de probetas mediante corte y mecanizado, que inevitablemente alterarán las muestras.
Para garantizar la transparencia, un representante del segundo laboratorio supervisará las pruebas realizadas por el primero y recibirá copias de las imágenes y datos obtenidos. Posteriormente, el segundo laboratorio realizará los ensayos sobre las probetas extraídas, en un proceso paralelo e independiente, para contrastar los resultados y buscar posibles fallas en los carriles.
Implicaciones y próximos pasos
El proceso de análisis aún está en marcha, y la adjudicación definitiva dependerá de la validación judicial. La investigación busca determinar si las fracturas en los carriles fueron causadas por fallas estructurales, desgaste o alguna otra causa que pueda explicar el accidente y evitar tragedias similares en el futuro.
Este caso pone en evidencia la complejidad de investigar accidentes ferroviarios y la importancia de la transparencia en los análisis técnicos, que deben ser independientes y confiables para esclarecer las responsabilidades y mejorar la seguridad en las vías.







