En México, la automedicación y la adquisición de medicamentos controlados sin prescripción se han convertido en una práctica común. La laxitud en la regulación y el acceso fácil a estos fármacos generan riesgos importantes para la salud pública.
La realidad del mercado farmacéutico en México
Durante un recorrido por farmacias en zonas turísticas, fue evidente cómo medicamentos como Ozempic y Wegovy, utilizados contra la obesidad y la diabetes, se ofrecen sin necesidad de receta. Esto refleja una práctica extendida en la que los productos de prescripción están disponibles en vitrinas y anuncios públicos.
Estudio revela el alcance del uso indebido de psicofármacos
Un estudio publicado en Salud Pública de México en 2026 estima que 2.5% de la población de 12 a 65 años ha usado algún medicamento psicoactivo de forma indebida alguna vez en su vida. La cifra baja a 0.9% cuando se considera el último año, sin que implique adicción, sino un uso sin receta o en dosis distintas a las indicadas.
Principales medicamentos reportados y riesgos asociados
El medicamento más mencionado en el estudio fue el tramadol, un opioide. Además, destacan los tranquilizantes, especialmente clonazepam, y estimulantes como metilfenidato. La circulación de estos fármacos sin control aumenta los riesgos de dependencia y efectos adversos.
El marco legal y sus brechas
La ley mexicana reserva la venta de medicamentos controlados a profesionales con cédula profesional y establece candados adicionales, como recetas con código de barras y registros en la Cofepris. Sin embargo, casos como la falsa psiquiatra en Puebla evidencian cómo estas regulaciones pueden ser vulneradas.
El camino hacia una regulación efectiva
El reclasificación del tramadol como medicamento controlado fue un paso en la dirección correcta. No obstante, aún se requiere endurecer los requisitos y fortalecer los mecanismos de supervisión para reducir el acceso no autorizado y el uso indebido de estos fármacos.










