¿Por qué el olor en el refrigerador no desaparece aunque lo limpies?

Es una situación más común de lo que parece: abrir el refrigerador y encontrarse con un olor desagradable. La solución habitual es limpiar paredes y estantes, pero, ¿realmente eso elimina el problema?

El origen del olor: bacterias invisibles

Según el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el olor no proviene necesariamente de suciedad visible, sino de bacterias que conviven en el interior del aparato.

Dentro del refrigerador hay dos tipos de bacterias: las patógenas, que pueden causar enfermedades transmitidas por alimentos, y las deteriorantes, que generan los olores, sabores y texturas desagradables. Estas últimas pueden multiplicarse incluso a temperaturas frías, haciendo que el olor persista aunque el refrigerador luzca limpio.

¿Qué bacterias causan los malos olores?

Las bacterias deteriorantes trabajan lentamente sobre los alimentos, produciendo compuestos que impregnan el interior del refrigerador. Sin embargo, algunas bacterias, como Listeria monocytogenes, que provoca infecciones graves, prosperan específicamente en ambientes fríos y pueden causar enfermedades, además de generar olores.

Importancia de la temperatura adecuada

El FSIS recomienda mantener el refrigerador a 4.4 grados Celsius o menos. Por encima de esa temperatura, el crecimiento bacteriano se acelera y los alimentos se deterioran más rápido, intensificando los olores.

Muchos aparatos no tienen termómetro incorporado, por lo que sugieren colocar uno para monitorear la temperatura regularmente. Si la temperatura supera los 4.4°C durante más de dos horas, los alimentos no deben consumirse.

¿Cómo se acumulan los olores en el refrigerador?

La puerta es la zona donde más fluctúa la temperatura, por lo que es más propensa a acumular olores si se almacenan alimentos perecederos. Además, los cajones para verduras y carnes también son focos de olor, ya que cada uno tiene condiciones de humedad distintas y, si se mezclan alimentos en lugares incorrectos, el deterioro se acelera.

¿Cómo eliminar los olores de manera efectiva?

El FSIS recomienda una rutina semanal: retirar los alimentos en mal estado, limpiar derrames con agua caliente y jabón, y colocar una caja abierta de bicarbonato de sodio en un estante para absorber olores.

También aconsejan mantener libre de polvo la rejilla frontal y limpiar el serpentín del condensador varias veces al año para garantizar el flujo de aire y la eficiencia del aparato, lo que ayuda a prevenir olores persistentes.

¿Por qué es importante seguir estos pasos?

Un refrigerador con condensador obstruido o temperaturas incorrectas no solo huele mal, sino que también pone en riesgo la seguridad de los alimentos y, en consecuencia, la salud de quienes los consumen. La higiene y el control de temperatura son clave para evitar que los malos olores sean solo la punta del iceberg de un problema mayor.

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