En redes circula una pregunta cada vez más repetida: ¿por qué ningún escándalo alrededor de la familia de Andrés Manuel López Obrador parece mover el apoyo a Morena? Un video en TikTok lo plantea sin rodeos: “¿AMLO creó una secta?”. La respuesta corta es que no hace falta hablar de secta. Los datos explican buena parte del fenómeno, y el resto tiene nombre en la ciencia política.
Lo que se ha publicado en las últimas semanas
- The New York Times informó el 30 de septiembre que dos agencias de Estados Unidos tienen en la mira a Andrés Manuel “Andy” López Beltrán por presuntos vínculos con el crimen organizado y el huachicol fiscal. El propio reporte aclara que no hay acusación formal. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió: “No está confirmado, no hay investigación formal”. La fiscal general Ernestina Godoy ha negado que exista una orden o investigación en su contra en México.
- Audios de los hermanos Olán. Latinus difundió en agosto y El CEO amplió en octubre grabaciones de 2023 en las que Jorge Amílcar y Luis Alberto Olán, empresarios cercanos a los hijos de López Obrador, calculaban facturar hasta 240 millones de pesos al mes en un negocio de extracción de material y fletes.
- Medicamentos oncológicos. El 6 de octubre se informó que madres y padres de niñas y niños con cáncer presentarán una denuncia ante la FGR contra Andy López Beltrán y Amílcar Olán por presuntas irregularidades en compras de medicamentos.
Ninguno de estos señalamientos ha derivado, hasta hoy, en un proceso penal contra los hijos del expresidente.
Lo que dicen las encuestas
| Indicador (El Financiero, septiembre 2026) | Resultado |
|---|---|
| Aprobación de Claudia Sheinbaum | 70% (+2 puntos vs. agosto) |
| Opinión favorable de los programas sociales | 68% |
| Ven mejoras en economía | 49% |
| Ven mejoras en combate a la corrupción | 22% |
| Ven mejoras en seguridad | 27% |
Encuesta telefónica a 800 adultos, del 10 al 20 de septiembre, ±3.5%. Enkoll midió 69% de aprobación en la misma fecha.
La lectura: aprobar no es absolver
El dato clave está en la tabla. Solo 22% cree que la corrupción ha mejorado, pero 70% aprueba a la presidenta. La mayoría no está diciendo que no haya corrupción. Está diciendo que eso no es lo que define su voto. Hay tres explicaciones que se refuerzan entre sí:
- El bolsillo pesa más que el escándalo. Los programas sociales llegan cada bimestre a millones de hogares y tienen 68% de opinión favorable. Para quien los recibe, la conexión entre un audio de 2023 y su vida diaria es lejana. La pensión, no.
- Identidad partidista. La ciencia política lo llama razonamiento motivado. Cuando una persona se identifica con un movimiento, procesa la información negativa como ataque al grupo y no como dato. No es exclusivo de Morena: pasó con el PRI durante décadas y pasa con el trumpismo en Estados Unidos.
- La comparación con el pasado. El argumento de “los de antes robaban más” funciona porque una parte del electorado vivió la corrupción de gobiernos anteriores y no ve en la oposición una alternativa más limpia.
Lo que hay que matizar
- Una acusación no es una prueba. Mientras no haya un proceso judicial, buena parte del electorado no la tomará como un hecho, y esa no es una postura irracional.
- Que no se mueva la aprobación no significa que no haya desgaste. La aprobación del Senado cayó 9 puntos en un año y la de la Cámara de Diputados 10, según la misma encuesta. El costo puede estar llegando a otras partes del sistema antes que a la presidenta.
- La oposición también cuenta. Un escándalo daña más cuando hay una opción creíble para cambiar el voto. Hoy, ningún partido opositor capitaliza el descontento con cifras cercanas a Morena.
La pregunta de fondo, como plantea el video, es si en México se vota por resultados o por lealtad. Los números dicen que es una mezcla: lealtad sostenida por resultados que se sienten en el bolsillo, aunque no en la seguridad ni en la corrupción. La prueba real llegará en las elecciones intermedias de 2027.










