El Distrito Financiero y Tecnológico de Cancún se anunció como el proyecto que sacaría a la ciudad de su dependencia del turismo. Esta semana perdió su terreno: la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que no autorizará el proyecto en zona de selva, en referencia al predio junto a la estación del Tren Maya, al poniente de la prolongación Huayacán. El secretario de Desarrollo Económico estatal, Paul Carrillo, respondió que el proyecto “no está en riesgo de desaparecer”.
Tomemos la palabra de ambos y hagamos las cuentas que nadie ha hecho en público.
Lo que no existe
No hay monto de inversión anunciado. No hay superficie. No hay inversionista identificado, ni privado ni público. No hay estudio de factibilidad publicado. No hay plazo. Lo único que había era un terreno, y el terreno era selva. Un proyecto que se define por su predio y que sobrevive a perderlo sin cambiar una coma es un proyecto que todavía no ha empezado, o uno cuyo verdadero objeto era el predio.
Lo que sí existe
Existe un antecedente que Carrillo cita como modelo: el polo de desarrollo de Chetumal, con régimen fiscal especial y ordenamiento previo. Y existe otro que no cita: Dragon Mart, en Puerto Morelos, anunciado en 2011 como el mayor centro de exhibición de productos chinos de América, con inversión prometida de 180 millones de dólares, y clausurado por la Profepa en 2015 por daño ambiental tras desmontar selva sin los permisos completos. El Estado mexicano terminó litigando contra sus propios permisos.
La pregunta económica
Cancún no tiene bolsa de valores, ni banca corporativa de peso, ni un sector tecnológico con más de un puñado de empresas. Tiene, en cambio, lo que tienen todos los destinos turísticos maduros: un mercado inmobiliario que necesita nuevo suelo urbanizable para seguir creciendo, y la selva alrededor de la ciudad es el suelo más barato. “Distrito financiero” es un nombre que justifica cambiar el uso de suelo. Si el proyecto es real, el siguiente anuncio debe traer tres datos: quién invierte, cuánto y en qué predio urbano. Si trae otra maqueta, ya sabemos qué era.
Con información de Noticaribe y Quadratín Quintana Roo.










