A medida que la colza gana protagonismo en los esquemas productivos de la región pampeana, la necesidad de cultivares que ofrezcan mayor estabilidad y rendimiento se vuelve cada vez más urgente. En respuesta, el INTA ha desarrollado dos nuevas variedades primaverales: Juana INTA y Floriana INTA, que combinan productividad, calidad de materia grasa y un comportamiento sanitario destacado, fortaleciendo el potencial de este cultivo en Argentina.
Desarrollo y evaluación de las nuevas variedades de colza
Estos cultivares son el resultado de años de trabajo y evaluaciones en diferentes ambientes, en el marco del Programa de Mejoramiento Genético de colza del INTA. El objetivo principal fue crear materiales que se adapten a la región pampeana y permitan optimizar la eficiencia en distintos sistemas productivos.
Características y ventajas de Juana INTA y Floriana INTA
Las dos variedades presentan características complementarias. Juana INTA se destaca por su ciclo largo, ideal para quienes buscan aprovechar al máximo la temporada de siembra. Por su parte, Floriana INTA ofrece un ciclo intermedio a largo, brindando mayor flexibilidad en la elección de la fecha de siembra, facilitando la planificación agrícola.
Los ensayos realizados en localidades como Oro Verde, Pergamino y Barrow demostraron que estos cultivares no solo alcanzan altos niveles de rendimiento, sino que también responden bien a las siembras tempranas, estrategia que cada vez gana más adeptos en la región para maximizar la productividad.
Sanidad y calidad de materia grasa
Además del rendimiento, la sanidad fue un aspecto central en el desarrollo de estas variedades. Ambos cultivares muestran un comportamiento destacado frente al cancro de la base del tallo, causado por Plenodomus lingam, gracias a ensayos en invernáculo y condiciones de campo. También se destaca la excelente calidad de materia grasa, un atributo clave para la industria aceitera.
Potencial internacional y perspectivas futuras
Floriana INTA ya comenzó a mostrar su potencial fuera de Argentina, con registros en Uruguay donde evidenció buena adaptación y rendimientos destacados, lo que abre la posibilidad de ampliar su presencia en otros mercados de la región.
En un contexto de variabilidad climática y cambios en las prácticas agrícolas, la elección del cultivar se vuelve una decisión estratégica para los productores. Disponer de variedades con ciclos definidos y buen comportamiento sanitario facilita la implementación de siembras tempranas, estrategia que puede potenciar la productividad y reducir riesgos.
Impulso y disponibilidad de las nuevas variedades
El INTA trabaja en alianza con actores de la cadena productiva para garantizar la disponibilidad de semilla de calidad y promover la adopción de estos cultivares. Se estima que Juana INTA y Floriana INTA estarán disponibles comercialmente a partir de 2027, aportando herramientas clave para el crecimiento de la colza en los sistemas productivos argentinos.
Estas innovaciones representan un paso importante en la diversificación y modernización del cultivo en la región pampeana, fortaleciendo su potencial y contribuyendo a la seguridad alimentaria y económica del país.






