Panamá será la sede del XI Congreso Internacional de la Lengua Española en 2028
La decisión de que Ciudad de Panamá albergue en 2028 el XI Congreso Internacional de la Lengua Española ha generado controversia y expectativas en el mundo hispanohablante. La capital panameña fue elegida tras un proceso que, según algunos actores, no estuvo exento de tensiones y desacuerdos.
¿Qué implica esta elección?
Este congreso, que se realiza cada tres años, reúne a representantes de las 23 academias de la lengua española, escritores, filólogos, intelectuales y periodistas. En total, se espera que asistan varios cientos de personas a la cita, que tendrá lugar en una ciudad que ya tiene experiencia en organizar eventos de esta magnitud, como lo fue en 2013.
El proceso de selección y las polémicas
La elección de Panamá no fue un simple trámite. En el X Congreso, celebrado en Arequipa, Perú, en octubre pasado, se anunció que Panamá sería la sede del próximo congreso, en parte porque fue la única candidatura formal presentada. Sin embargo, la decisión generó cuestionamientos internos. El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, expresó públicamente su rechazo, argumentando que la candidatura panameña no había sido comunicada oficialmente ni consensuada con el organismo que dirige, la Real Academia Española (RAE).
El conflicto escaló cuando García Montero acusó al director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, de haber impuesto la candidatura de Panamá. Desde la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) aseguraron que la elección fue un acuerdo unánime y que se cumplió con todos los requisitos, como el respaldo del gobierno panameño y la disponibilidad presupuestaria.
¿Qué hay detrás de la elección?
Fuentes diplomáticas revelaron que, incluso antes del congreso en Perú, existía un cable enviado por el embajador de España en Panamá, que indicaba la intención del país centroamericano de ser sede del evento. Esto sugiere que la candidatura panameña no fue una sorpresa, aunque sí generó tensiones en los círculos institucionales, especialmente en el organismo que dirige García Montero.
¿Qué papel juegan las instituciones?
El acuerdo para organizar el congreso establece que el país anfitrión asume los costos, mientras que el Instituto Cervantes se encarga de los gastos administrativos y culturales, y la RAE junto con la ASALE preparan el programa académico. En 2013, Panamá ya fue sede, en una edición inaugurada por el entonces príncipe Felipe de España, hoy rey, y el expresidente Ricardo Martinelli.
¿Qué sigue?
El anuncio oficial confirma que Panamá será sede en 2028, pero aún no hay fechas concretas. La elección, que en su momento fue cuestionada por algunos, refleja también las tensiones internas entre instituciones y actores que buscan mantener la influencia en la organización de un evento que, además de su valor cultural, tiene un fuerte componente político y diplomático.
¿Qué impacto tendrá en la relación entre las instituciones del mundo hispano? ¿Será la oportunidad para fortalecer la lengua y la cultura o solo un escenario de disputas internas? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, la comunidad hispanohablante espera con interés esta cita que, sin duda, marcará un capítulo importante en la historia del idioma español.










