El Canal de Panamá y su vulnerabilidad ante El Niño

El Canal de Panamá, una de las arterias más importantes del comercio marítimo mundial, ya está en alerta ante la posible llegada de un fenómeno de El Niño fuerte en 2026. La administración del canal ha comenzado a implementar medidas preventivas para mitigar los efectos de un escenario que podría volver a tensionar una infraestructura clave para el comercio global.

Medidas preventivas ante un escenario de sequía

La administradora designada, Ilya Espino de Marotta, confirmó que ya se están tomando acciones para ahorrar agua, ante el riesgo de nuevas sequías que puedan afectar los lagos Gatún y Alhajuela, las principales reservas hídricas que alimentan las esclusas. Entre las medidas destacan los esclusajes simultáneos, que permiten el tránsito de dos embarcaciones pequeñas en una misma esclusa, y la reutilización de agua en las esclusas neopanamax, inauguradas en 2016.

Impacto de las sequías en la operación del canal

Entre 2023 y 2024, una sequía prolongada vinculada a El Niño obligó a reducir la cantidad de tránsitos diarios en el canal. La media habitual de 35 a 36 buques bajó a 22 en noviembre de 2023, y se proyectaba una posible reducción a 18 cruces diarios a principios de 2024, aunque finalmente no ocurrió. Además, se limitó el calado máximo de los barcos en las esclusas neopanamax, de 50 a 44 pies, lo que afectó la capacidad de carga y generó impactos en las cadenas de suministro internacionales.

Escenario favorable, pero con alerta climática

El verano en Panamá, a diferencia del 2023, presentó lluvias por encima de lo habitual, permitiendo mantener los niveles de los lagos en condiciones óptimas y sosteniendo el calado máximo. Actualmente, el canal registra hasta 41 tránsitos diarios, en parte gracias a la reconfiguración de rutas derivada de la crisis en Medio Oriente y las dificultades en el Estrecho de Ormuz.

El posible impacto de El Niño en 2026

La oficina meteorológica panameña declaró una alerta por la posible llegada de un fenómeno de El Niño intenso en 2026, con efectos potenciales sobre las lluvias y los niveles de agua en los lagos. La primera medida ante este escenario sería reducir nuevamente el calado permitido para los buques, decisión que sería comunicada con al menos un mes de anticipación, según informó Espino de Marotta.

Dependencia y vulnerabilidad de las cadenas de suministro

Este escenario vuelve a evidenciar la dependencia que tienen las cadenas de suministro internacionales respecto a variables climáticas y a infraestructura estratégica como el Canal de Panamá. Cada restricción, ya sea en el calado o en los tránsitos, modifica tiempos, costos y disponibilidad de espacios, afectando a múltiples industrias y al comercio global.

Respuesta del gobierno panameño y futuro cercano

El gobierno de Panamá anunció la creación de una comisión interinstitucional para monitorear los posibles impactos del fenómeno climático, con participación del sistema del canal. La resiliencia hídrica y la capacidad de adaptación serán clave para mantener la continuidad de las rutas marítimas y evitar que una crisis climática vuelva a poner en jaque la economía mundial.

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